Cada comienzo de año trae propósitos, listas y buenas intenciones.
En el ámbito pericial, sin embargo, hay algo que no puede ser un simple propósito:
el rigor técnico.
He visto informes apresurados, conclusiones poco claras y afirmaciones que no resisten preguntas en sala.
Y también he visto lo contrario: trabajos meticulosos que ayudan realmente a entender qué ocurrió.
La diferencia no es el formato.
La diferencia es la metodología.
🔎 Analizar antes que afirmar
En pericia balística, cada dato importa:
- posición del tirador y del objetivo
- trayectoria real frente a trayectoria supuesta
- estado del arma y munición
- compatibilidad entre relato y evidencias
Antes de escribir una sola conclusión, hay que medir, comprobar, descartar hipótesis y documentarlo todo.
⚖️ Explicar para que el tribunal comprenda
Un buen informe no pretende impresionar.
Pretende aclarar.
Si un juez o un abogado no entiende qué se ha hecho, qué significa cada prueba y por qué se llega a una conclusión, el informe pierde su esencia.
🎯 Mi compromiso para este año
Este año quiero insistir en tres ideas:
👉 más ciencia y menos suposición
👉 documentos claros, comprensibles y verificables
👉 pedagogía: explicar, no ocultar detrás de tecnicismos
Porque el trabajo del perito no es “defender una parte”.
Es ayudar a que la decisión judicial se apoye en hechos técnicamente acreditados.
“Siempre en busca de la verdad.”
Sergio Sánchez Caro